El viernes 22 de Noviembre nos juntamos unas 15 personas en el Patio de las Culturas en Las Palmas de GC para realizar el taller Intervención en situaciones de violencia durante el que se presentó la metodología Acompañar la transformación.

Sobre el método Acompañar la transformación

Empezamos el taller con una pequeña introducción sobre la metodología: Fue desarrollado en un curso de pedagogía teatral del Teatro de la Escucha. Este es una metodología de teatro social que se nutre de muchas fuentes, por un lado del Teatro del Oprimido y otra técnicas teatrales, y por otro de pensamientos lejanos al mundo artístico como la noviolencia y el método encuesta. En su conjunto ha generado una manera única de analizar la realidad y responder ante ella.

El método Acompañar la transformación se basa en estos elementos probados del Teatro de la Escucha, sencillamente modificando el peso que tiene cada uno. El teatro deja de ser el fin principal y se convierte en una mera herramienta analítica que permiten comprender desde nuestra expresión corporal, algo que nos permite literalmente ver juntos. La noviolencia aporta un estilo de intervenir comprobada y con un amplio abanico de herramientas prácticas. Y cómo tercer elemento principal el método encuesta permite estructurar el diálogo y la autoevaluación llevando a un aprendizaje grupal que hace posible el éxito del proceso de trabajo.

El método fue desarrollado con el ejemplo del bullying, pero es una herramienta de acompañar un proceso grupal de investigación e intervención aplicable a todas las situaciones de violencia continua. El objetivo principal del trabajo es generar un grupo motor que tiene quiere dar respuesta a una situación concreta de violencia. El rol del facilitador es acompañarles en este proceso, facilitando primero que analicen bien la situación y luego acompañándoles en el proceso de desarrollar y implementar el plan de intervención.

Práctica

Durante el taller vimos de manera comprimida el primer bloque de la metodología Acompañar la Transformación cuyo objetivo es generar visión común. Consiste de cuatro fases:

  1. Aprender la técnica
  2. Representar de la violencia
  3. Analizar la situación representada
  4. Definir una utopía
1. Aprender la técnica

Este paso consiste en enseñar al grupo cómo usar estatuas humanas, generarlas y expresar con ellas. Para ello durante el taller representamos acciones cotidianas, emociones y un bar. Vimos cuando una estatua comunica claramente y cuando no, como corregirnos mutuamente y las diferentes roles que hay en un espacio.

2. Representar la violencia

En el segundo paso aplicamos un proceso grupal para generar una estatua colectiva de un caso de bullying con sus diferentes roles. El grupo definió los siguientes:

  1. victima
  2. acosador
  3. cómplice
  4. indiferente
  5. quien graba
  6. profesor que no se entera
  7. defensor (solo presente en algunos casos)

Generar la imagen de esta violencia lleva a un diálogo sobre la actitud de cada personaje y cómo se traduce a gestos: ¿Qué postura corporal tiene la victima? ¿Y el acosador? ¿Dónde se ubica el cómplice, al lado o detrás del acosador principal? ¿El indiferente, mira hacia la violencia o le da la espalda? ¿…? Pequeños detalles con mucho significado que llevan al grupo a analizar la situación de manera práctica.

3. Analizar la situación representada

Durante el tercer paso analizamos las motivaciones de cada personaje. La pregunta fue: ¿Qué razón interna tienen que les lleva a este rol? Por el tiempo limitado solo llegamos analizar cuatro personajes.

  1. Victima
  • autoestima baja
  • fragilidad
  • miedo
  • es diferente
  • falta de herramientas
  1. Acosador
  • baja autoestima
  • frustración
  • miedo
  1. Cómplice
  • miedo
  • baja autoestima
  • falta de herramientas
  1. Indiferente
  • primer grupo: miedo
  • segundo grupo: falta de empatia
4. Definir una utopía

El cuarto paso consiste en definir una imagen utópica en un proceso grupal. Esta imagen sirve al grupo de trabajo como brújula para desarrollar y revisar la intervención: ¿Hacer esto sirve para acercarnos a la imagen utópica o no? No tuvimos tiempo a terminar el proceso, así que nos quedamos con tres propuestas:

  1. un selfie en el que participan todas,
  2. todas en círculo cogidos de las manos,
  3. un grupo acogiendo con amor a una persona a la que le puede la rabia.

Los siguientes pasos de trabajo

Queda por aclarar que durante este taller vimos en una hora lo que normalmente sería un proceso de trabajo de varias sesiones. Si realmente llevamos a cabo la metodología conviene profundizar en mucho más en cada paso de lo que pudimos hacer durante este taller.

Estas primeras sesiones sirven para generar en el grupo lo que llamamos visión común, la base que permite generar acuerdos verdaderos sobre las intervenciones.

Una vez definida esta base se lanza una pregunta al grupo: ¿Qué podemos hacer para transformar la situación?

Se trata de desarrollar estrategias de intervención en dos lineas: frenar la violencia directa y reducir la violencia estructural, es decir por un lado se invita al grupo desarrollar herramientas para proteger la victima en situaciones de emergencia, y por el otro lado se busca transformar todo el cuadro de relaciones para combatir la violencia desde su raíz.

Para esto el grupo motor entra en un proceso cíclico de trabajo y revisión:

  1. propuestas de intervención
  2. afinar y entrenar las intervenciones (usando herramientas teatrales, p.e. el juego de rol)
  3. llevar a cabo una intervención
  4. revisión de la intervención: impacto sobre la imagen, afinar la visión común
  5. de vuelta al paso uno

Más aspectos de la metodología

Recomendaciones sobre tema y participantes

Esta metodología se puede aplicar en cualquier situación de violencia continúa. Un ejemplo muy lejano al bullying que ya estoy empezando a desarrollar es el auge de la extrema derecha y como actuar ante ella.

Tampoco importa en que rol ocupan los integrantes del grupo motor. Cada grupo tiene sus ventajas y limitaciones a la hora de intervenir. En una situación de bullying por ejemplo podrían ser los alumnos mismos, madres (y padres) o profesores. Los alumnos tienen la ventaja de estar más cerca a victima y agresor, y lo tienen relativamente fácil para abrir un diálogo personal con ellos. Pero tienen muchas limitaciones a la hora de hablar con adultos o generar respuestas a nivel oficial desde el instituto. Para los profesores es al revés, tienen más acceso a los recursos institucionales, pero su rol a menudo dificulta el diálogo personal con alumnos concretos… Cada grupo, desde su posición, puede intervenir, pero importante ser consciente desde que donde actúa.

Lo que sí es fundamental es que todos y todas las integrantes del grupo realmente quieran transformar la situación. Una sola persona que no tiene voluntad dificulta innecesariamente el proceso grupal, e incluso puede llegar a bloquearlo.

Premisas sobre el agresor

Un tema que preocupó al grupo fue cómo posicionarse ante el agresor.

Desde el punto de vista de la metodología de debe intentar “rescatar a todos y todas las implicadas”, incluido el agresor. Parte de la idea de que en la mayoría de los casos la persona que ejerce de agresor en nuestro tema probablemente victima en situación y en gran parte estamos frente a un traspaso de violencias. Condenar a la persona por sus actos probablemente solo añade una vuelta más a la violencia que ha sufrido. Vemos importante condenar de manera clara la acción, pero no la persona.

Aparte es probable que el efecto de una acción punitiva lleva meramente a un traslado de la agresión a otro espacio y otra victima, no la reducción real de la violencia.

Por esto la metodología parte de la premisa de querer recuperar a la victima y al agresor. Es posible que el grupo no lo logre, y que después de un tiempo se rinda, aceptando que a ellos en este momento les supera. Lo que no se debe hacer es condenar a alguien de antemano o luego tacharle de irrecuperable porque nosotros no hemos sido capaces de hacerlo.

Pensar las intervenciones desde la noviolencia

De ahí entramos a la propuesta de usar estrategias noviolentas para intervenir en la situación.

La noviolencia hoy en día es una corriente histórica con muchos referentes, desde movimientos de lucha como lo lideraron Gandhi y Luther King, hasta herramientas para la vida cotidiana como por ejemplo la comunicación noviolenta de M. Rosenberg.

Sus maneras de intervención a menudo rompen nuestras esquemas basados en imposiciones y castigos, pero bien aplicado está comprobado que funcionan. Esto esta ante todo estudiado a nivel de protestas sociales, que en el último siglo las protestas noviolentas tenían mejor porcentaje de éxito que las violentas.

Un ejemplo claro es como enfrentar a las personas que actúan violentamente: Enfrentarse a ellos de una manera que desmonte la justificación de su violencia. Un ejemplo que llevó esto hasta el extremo de dejarse maltratar sistemáticamente fue el movimiento de derechos civiles. Los activistas eligieron dejarse pegar para hacer visible e insoportable la violencia inherente al racismo dentro del mismo opresor. Un ejemplo de esta estrategia está recogido en este documental. Esto no significa que en la realidad actual sea adecuado intervenir de esta manera, sencillamente lo tomo como ejemplo de la eficacia inesperada de las estrategias noviolentas.

Continuidad

Cerramos el taller con la propuesta de generar un grupo de trabajo para la aplicación de la metodología. Muchas gracias grupo por las ganas que habéis puesto y los ejemplos de vuestra experiencia personal con los que habéis enriquecido el diálogo.

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